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viernes, 20 de junio de 2014

El lector de Julio Verne, Almudena Grandes

El lector de Julio Verne es la segunda entrega de los Episodios de una Guerra Interminable, el ambicioso homenaje de Almudena Grandes a Pérez Galdós y a la memoria de los olvidados de una guerra que no termina nunca, que constará de seis títulos.
Si en el primero, Inés y la alegría, la historia arrancaba en los años previos a la guerra en esta ocasión lo hace en la posguerra, 1947-1949. Una época de limpieza ideológica, de represalias, de represión y de miedo en la que algunos siguen luchando por sus ideales y por la libertad.



Sinopsis:

Nino, hijo de guardia civil, tiene nueve años, vive en la casa cuartel de un pueblo de la Sierra Sur de Jaén, y nunca podrá olvidar el verano de 1947. Pepe el Portugués, el forastero misterioso, fascinante, que acaba de instalarse en un molino apartado, se convierte en su amigo y su modelo, el hombre en el que le gustaría convertirse alguna vez. Mientras pasan juntos las tardes a la orilla del río, Nino se jurará a sí mismo que nunca será guardia civil como su padre, y comenzará a recibir clases de mecanografía en el cortijo de las Rubias, donde una familia de mujeres solas, viudas y huérfanas, resiste en la frontera entre el monte y el llano. Mientras descubre un mundo nuevo gracias a las novelas de aventuras que le convertirán en otra persona, Nino comprende una verdad que nadie había querido contarle. En la Sierra Sur se está librando una guerra, pero los enemigos de su padre no son los suyos. Tras ese verano, empezará a mirar con otros ojos a los guerrilleros liderados por Cencerro, y a entender por qué su padre quiere que aprenda mecanografía.


Mi lectura:

"En Madrid habría gente que creería que en 1939 se había acabado la guerra, pero en mi pueblo todo era distinto. En mi pueblo, los hombres se echaban al monte para salvar la vida, y la autoridad perseguía a las mujeres que intentaban ganársela con la recova, a las que recogían esparto en el monte, a las que lo trabajaban y hasta a las que vendían espárragos silvestres por las carreteras, porque para ellas todo estaba prohibido, todo era ilegal, todo un delito y la supervivencia de sus hijos un milagro improbable. Así eran las cosas en mi pueblo, donde te podían matar por la espalda cualquier noche por haber dado de comer a tu hijo, a tu padre, a tu hermano, sólo por eso, eso bastaba para legalizar cualquier muerte, eso convertía a cualquiera en un bandolero peligroso, un enemigo público feroz, aunque no hubiera cogido un fusil en su vida. Esa era la ley y era una ley injusta, una ley odiosa, una ley atroz y bárbara, pero la única ley, y los guardias civiles quienes la aplicaban.
Ellos solo cumplían órdenes, pero sabían la verdad, y que si algún día se daba la vuelta la tortilla, los que legislaban desde un despacho iban a tener preparado un avión para salir huyendo, mientras que a ellos no les esperaba otro destino que las tapias del cementerio y con razón, la razón de una guerra que no iba a terminar nunca. Lo sabían, y además de remordimientos, tenían miedo, miedo de las represalias, de la venganza que podía cebarse en ellos, dejarles secos en cualquie momento. De ese miedo nacía el odio que les hacía crueles, pero que no dejaba de convivir con un miedo diferente, semejante a su vez al de los vecinos a quienes hostigaban, el miedo que les impedía rebelarse contra las órdenes que recibían, [...]"

Me vais a perdonar por haber transcrito un extracto de la novela tan largo pero creo que recoge perfectamente el sentido de la misma. Además, con Almudena Grandes lo difícil es tomar una frase cortita que destaque sobre las demás. Si mis novelas están llenas de párrafos subrayados (sí, subrayo, a lápiz, eso sí) las de esta autora llegan a tener subrayadas casi páginas enteras. Como digo refleja la situación en la que se vivía en la posguerra donde todos recelaban y tenían miedo.

En mi pueblo, mucho más al norte, en Asturias, tampoco en esos años se había acabado la guerra. También los hombres se echaban al monte o se escondían en desvanes y cuadras, también sus familias sufrían las consecuencias, también se vivía con poca comida en el plato y mucho miedo a la espalda. Por eso no entiendo a quienes acusan a Almudena Grandes de partidaria y partidista. Porque en mi familia también se vivieron casos como los que aparecen en sus novelas. Un hermano de mi abuela pasó años en la cárcel con el peso de una sentencia de muerte que no sabía cuándo se cumpliría. Tuvo la suerte de que se la conmutaran pero un cuñado suyo no fue tan afortunado, no volvió tras una detención y aún hoy su hijo no sabe dónde está enterrado. También era un pueblo pequeño en el que la gente sencilla trabajaba en el campo, también la guerra y el miedo sacaron lo peor y lo mejor de cada uno, también los vecinos se denunciaron para cobrarse viejas rencillas o quedarse con pertenencias del denunciado.

En Fuensanta de Martos, un pueblo de la sierra de Jaén, se desarrolla la historia de El lector de Julio Verne. Allí, Nino, el Canijo, un niño de nueve años, hijo de guardia civil que, como tal, vive en el cuartel, no entiende todo lo que ocurre a su alrededor. Sí sabe que ha habido una guerra, sí vive en carne propia las consecuencias y las carencias pero no entiende los cuchicheos de sus padres, los gritos de los torturados que se cuelan por las finas paredes de la casa cuartel, ni que otros niños no quieran jugar con él.
Con la llegada al pueblo de Pepe el Portugués encuentra a un amigo que, sin pretenderlo, le abre los ojos a la realidad de lo que le rodea y que marcará su vida.

"Así era el mundo, mi mundo, el lugar donde yo había nacido, donde había vivido durante nueve años, una ciénaga donde los valientes, los leales, los inteligentes, tenían que dejar de serlo si no querían morir jóvenes, y la autoridad se apoyaba en la traición, y los traidores lo eran siempre por dinero, y los héroes vivían como animales mientras los cobardes, los chivatos, los analfabetos, comían caliente y dormían es sus camas, amparados por el respeto de las personas decentes."

Nuevamente, como ya había hecho en Inés y la alegría, tomando hechos y personajes reales Almudena Grandes construye su historia y nos la cuenta como solo ella sabe hacerlo, con su dureza y su ternura, con sus personajes valientes y nobles y sus cobardes pero también, esta vez, con los que se quedaron en medio. Con los que no estando de acuerdo callaban. Con los que, huídos al monte, traicionaban. Con los que tenían que cumplir las órdenes aunque vomitasen tras hacerlo.
El lector de Julio Verne es, nuevamente, una gran novela, plagada de personajes que nos van contando sus historias dentro de la principal tejiendo un conjunto del que es difícil separarse hasta terminar, con pena por hacerlo, su lectura.
A través de los ojos de Nino, que poco a poco se abren al horror de los que le rodea, la historia nos llega más al corazón. Un niño inocente, de nueve años, que tiene que madurar deprisa.
Esta vez no es una mujer la protagonista pero no nos faltan en la novela ejemplos de esas mujeres fuertes y valientes que Almudena sabe construir para trasladarnos las condiciones en las que tuvieron que vivir y sacar adelante a sus hijos. Las mujeres de los vencidos, muchos de ellos encarcelados o huidos, pero esta vez también las mujeres de los guardias civiles que tenían que convivir con el resto, que coincidían con las otras en la calle, en la compra o en la iglesia. Marcadas ellas también, como lo estaban las otras, por ser hijas o esposas de sus padres o maridos.
Y por si fuera poco el horror vivido durante la guerra o las carencias a las que tenían que hacer frente se suma el horror de la sinrazón de los vencedores. Las limpiezas ideológicas, el detener, interrogar, torturar o asesinar por cualquier cosa, el miedo a ser sospechoso de algo, el ser más franquista que Franco. El no perdonar de quienes ahora quieren correr un velo por lo que ocurrió, el buscar responsables entre los vencedores de quienes ahora se esconden en la necesidad del olvido gracias a una transición necesaria pero tramposa.

Por tantas mujeres como las Rubias, que tuvieron que sacar adelante a su familia solas, o como Rosa, encarcelada por quedarse embarazada de su marido echado al monte, o como Mercedes, la madre de Nino, que callaba por tener familiares muertos en el bando perdedor y tenía miedo de perder el único sustento de su familia. Almudena les da voz a todas. A ellos también pero de ellos sabemos más.


En este enlace podéis leer un fragmento de la novela, que recomiendo absolutamente.

Por cierto, aquellos de vosotros que hayáis leído antes Inés y la alegría encontrareis algún guiño a esta novela. Si no lo habéis hecho no importa. El lector de Julio Verne se puede leer de forma independiente.


Ficha técnica:

El lector de Julio Verne
Grandes, Almudena
Tusquets Editories
Andanzas 730/2
Marzo 2012
ISBN: 978-84-8383-388-9
País edición: España
424 páginas
19,95 €



xxxxx Buena lectura

jueves, 24 de abril de 2014

Inés y la alegría, Almudena Grandes

Recién publicada Las tres bodas de Manolita me di cuenta de que tenía inmerecidamente abandonada a Almudena Grandes. Así que remedio al canto y encargo de sus, hasta ahora, tres entregas de unos Episodios de una guerra interminable que tiene previstas seis en total (un homenaje de la autora al gran Pérez Galdós). Para leerlos por orden, como a mí me gusta, comienzo por Inés y la alegría.




Sinopsis:

Toulouse, verano de 1939. Carmen de Pedro, responsable en Francia de los diezmados comunistas españoles, se cruza con Jesús Monzón, un cargo menor del partido que, sin ella intuirlo, alberga un ambicioso plan. Unos años después, en 1944, Monzón, convertido en su pareja, ha organizado el grupo más disciplinado de la Resistencia contra la ocupación alemana, prepara la plataforma de la Unión Nacional Española y cuenta con un ejército de hombres dispuestos a invadir España. Entre ellos está Galán, que ha combatido en la Agrupación de Guerrilleros Españoles y que cree, como muchos otros en el otoño de 1944, que tras el desembarco aliado y la retirada de los alemanes, es posible establecer un gobierno republicano en Viella. No muy lejos de allí, Inés vive recluida y vigilada en casa de su hermano, delegado provincial de Falange en Lérida. Ha sufrido todas las calamidades desde que, sola en Madrid, apoyó la causa republicana durante la guerra, pero ahora, cuando oye a escondidas el anuncio de la operación Reconquista de España en Radio Pirenaica, Inés se arma de valor, y de secreta alegría, para dejar atrás los peores años de su vida.


Mi lectura:

"La Historia con mayúsculas desprecia los amores del cuerpo, la carne débil que la distorsiona, la desencaja, la desordena con una saña que no está al alcance de los amores del espíritu, más prestigiosos, sí, pero también mucho más pálidos, y por eso menos decisivos."

Y sin embargo esos amores tienen una importancia trascendental en la Historia con mayúsculas de manera que algunos de ellos llegan a cambiar su curso.

Almudena Grandes arranca esta primera entrega de sus episodios en los años 40, en un capítulo de la historia de España que personalmente no conocía: la invasión del valle de Arán, en octubre de 1944, por una parte del ejército republicano que tan activamente había ayudado a expulsar a los alemanes del sur de Francia. Con el objetivo de poner fin a la dictadura franquista, la acción fracasó por un cúmulo de circunstancias.
Al frente de este plan se encontraba Jesús Monzón, respaldado por (y amante de) Carmen de Pedro, a quien la Pasionaria había dejado al frente del partido en Francia antes de su exilio a la Unión Soviética.

En este marco la autora nos presenta una gran historia: la de Inés. Nacida en una familia de la alta burguesía, poco a poco se va dando cuenta de que sus ideas no coinciden con las de su entorno y cuando la guerra civil la pilla sola en Madrid destina la mansión familiar a hospital del Socorro Rojo.
Caído Madrid y delatada por su amante pasa un tiempo en prisión hasta que su hermano, delegado de Falange, la saca primero a un convento y luego a un "encierro" domiciliario en su casa de Lérida.
Cuando escucha, a través de una emisora de radio clandestina que se prepara la invasión no duda en escapar y se presenta en Bosost ante los soldados republicanos cargada con cinco kilos de rosquillas. Allí conocerá a Galán, un minero asturiano, con quien vive esos días de lucha, de incertidumbre y de fracaso y a quien acompaña a Toulousse en un exilio en el que nunca perderán las esperanzas de ver a España libre.

"La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales."

Almudena Grandes nos cuenta su primer "episodio" desde varios puntos de vista, no tendremos un narrador único, de manera que completamos la historia conociendo de primera mano las impresiones de Inés, de Galán y de un narrador en tercera persona que nos relatará los acontecimientos en los que éstos no son protagonistas y nos pondrá al tanto de los acontecimientos políticos.

La novela, muy extensa, más de 700 páginas, se divide en cuatro partes que, a su vez, se dividen en capítulos.
La narración es detallada sin obviar detalles pero sin caer en el exceso. Esto, unido a los personajes reales que aparecen entretejidos en ella, hacen que la historia tenga credibilidad e interés consiguiendo una mezcla sobresaliente entre realidad y ficción. Un relato que atrapa por su intensidad, por los personajes y sus duras historias personales cargadas de renuncias en favor de la libertad, por su emotividad,... En fin, que me ha tenido enganchada.

Intercalados en el relato la autora nos presenta los hechos históricos sobre los que la novela se asienta. Estos incisos aportan datos históricos que no son tan conocidos como perfiles y anécdotas personales de personajes como Dolores Ibárruri, Francisco Antón o Santiago Carrillo, además de los ya mencionados Jesús Monzón y Carmen de Pedro. Sin embargo, con ser muy interesantes para un ensayo, entorpecen la lectura de una historia muy adictiva y de la que no se quiere perder el ritmo, como así ocurre.
Aparte de este detalle lo único que hecho en falta en Inés y la alegría son los saltos de párrafo. La historia es un no parar en unas vidas interesantes y clandestinas, tanto que a veces necesité de un alto para asimilar, reflexionar y tomar aliento para seguir.

Almudena Grandes es una autora que desata pasiones encontradas. Para algunos, entre los que me encuentro, en una gran escritora que sabe contar historias como pocos. Para otros es sectaria y partidista. No comparto esta última postura. De hecho, en Inés y la alegría, Grandes destapa secretos y miserias hasta ahora bien guardados del PCE.

En resumen, una historia de amor, amistad, lealtad y traición, esperanza… perfectamente ambientada desde el punto de vista geográfico e histórico contada por los perdedores, los republicanos.
Una lectura absolutamente recomendable.

En este enlace podéis leer las primeras páginas.


Ficha técnica:

Inés y la alegría
Grandes, Almudena
Narrativa. Novela
Septiembre 2010
Colección Andanzas CA-730/1
ISBN: 978-84-8383-253-0
País edición: España
736 pág.
Precio: 24 €


xxxxx Buena lectura